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Diario

Domingo, 28 de Noviembre

 

El día se nubla, y con él mis sentidos... necesito escapar de la jaula de oro en la que me encuentro siempre que echo la vista atrás.

¿Cómo desnudar mi alma? En muchas ocasiones necesito saber que mi soledad es compartida con otras personas....

Salgo a la calle sola, voy vagando por las calles de la ciudad y observo que los adornos en las tiendas, los árboles... me indican que llega la Navidad. El ambiente que envuelve todo nuestro ser como un celofán...

Estoy sentada en la tasca, ese bareto chiquitito y cómodo en el cual encuentro mi sitio al fondo, me enciendo un cigarrillo y pido un... ¿Qué puedo pedir?

Es un momento especial para mí porqué es mío, único e irrepetible, no espero a nadie, me gusta estar sola, y notar que nadie se fija en mí, soy como la niebla... me decido a pedir un zumo de naranja natural y observo a las personas de alrededor con disimulo, mientras extraigo de mi bolso el libro que me regalaron el día de mi cumpleaños, pero me entretengo en divisar los comportamientos de los demás...

El señor de gafas lee el periódico entusiasmado mientras sorbe poquito a poco un café, una pareja se acaricia por debajo de la mesa, se miran a los ojos y susurran... seguramente, me digo, serán palabras absurdas, soeces, pero para ellos son palabras importantes, parecen serlo, puesto que desde mi rinconcito aprecio sus ojos (el espejo del alma)...

Ese matrimonio cansado de hablar, los dos permanecen callados, sin ánimo de agradarse, ojos apagados, echan un vistazo a una niña que llora desconsolada en un carricoche, como queriendo llamar la atención y ser tenida en cuenta...

Los amigos que hablan distendidamente sobre la juerga que se corrieron la noche anterior, ríen mientras sujetan con fuerza sus cervezas...

El mundo gira, como dice la canción, y para mí nada ha cambiado, sigo siendo la misma persona y eso me reconforta, dicen que cambiamos a peor... y hoy me siento bien, melancólica, busco un refugio que en casa no tengo, necesito pensar en mí... ¿cuánto tiempo hace que no lo hago?

Noto que mi cara refleja una leve sonrisa. Me siento viva.... Me siento increíblemente viva y despierta.

 

Lunes, 29 de Noviembre

 

Empieza el lunes. Suena el despertador a las seis y media como todas las mañanas... saco la mano como puedo y lo apago... ¡¡Ufff!! Maldito sonido... pero como es habitual, me doy la vuelta y digo: “5 minutos más por favor”... lo cual no me sirve de mucho porque sé que esos 5 minutos que pierdo me hacen llegar tarde al trabajo.

Me desperezo, y me levanto como puedo. Voy a tientas hacia la luz y salgo de la habitación, cierro la puerta de la habitación de mis padres para que no se despierten... ¡Están soñando!... Sus caras reflejan tranquilidad. Acto y seguido me dirijo hacia la habitación de mi hermano... y repito la misma operación... incluso sonríe. ¡Que envidia!

Voy a la cocina me siento a tomarme algo mientras termino de despertarme, me dirijo al armario y cojo lo primero que pillo... unos vaqueros, un jersey... me meto en la ducha y me pregunto cómo será el día de hoy... ¡¡Bag!! Como todos, supongo. La misma rutina...

Recojo a mi compañero con el coche y me cuenta su fin de semana... yo prefiero permanecer en silencio y escuchar con atención lo que me cuenta, hasta que se da cuenta que no me he pronunciado en nada y me pregunta por cortesía: ¿y el tuyo como fue?... Bien, - contesto- tranquilito, cenas con mi novio, algún pub y cine... Lo que no le redacto es el día de ayer que pasé sola deambulando por la ciudad y ni mucho menos como me sentí...

Me doy cuenta que soy más reservada de lo que creía... de todos modos no me entendería y me diría chica, ¡estás loca!, como me dijo mi madre cuando llegué a casa y le conté mi recorrido.... “hija, podrías habérmelo dicho antes, podría haberte echo compañía”... “mamá no necesitaba compañía, aunque te lo agradezco, quería estar sola”... “ya, pero.... que loca eres Vanessa”....

Exacto, mi madre, como siempre, me hace sentir como un bicho raro... supongo que no lo hace con intención de ofenderme.

Estoy trabajando, pero hoy no me apetece demasiado... me encuentro poco receptiva, no quiero hablar demasiado, y mucho menos escuchar a nadie...

 

¡Que egoísmo el mío!

Quiero que pase rápido la semana, porqué llega el puente y por fin conoceré a una amiga que conocí chateando... iremos a Galicia y ya estoy nerviosa... mi propósito es descansar y conocer Santiago de Compostela y alrededores...lo que nos dé tiempo... hoy estoy sin ánimo, será que los lunes son fatídicos.... pero espero impaciente el sábado.... suena una canción de los Beatles... y la tarareo.... fueron una revolución, musicalmente hablando... me da un impulso y me planto delante de mi compañera en la oficina a bailar.... en fin, las dos bailamos. Paramos agotadas y nos reímos...

 

Vuelta a la realidad. Vanessa... ¡a trabajar!