No sé muy bien hasta que punto debe influirte el comportamiento que tienen algunos a los que tú, en alguna ocasión, llamaste “amigos”. Caramba!! Es una palabra pequeña que implica mucho.
Ana, pensabas que hoy nada podría hacerte entristecer, a no ser que fuese algo de gran importancia. ¿Amigo significa que te llamen o se presenten en tu puerta cuando necesiten a alguien con quien hablar?, ¿amigo significa que sólo se preocupen de su existencia, sin prestarle la más mínima atención a la tuya? Total, se decía Ana, a ellos les va bien.. ¿Por qué tendrían que llamarme?, ¿por qué deberían de preocuparse de cómo me siento?, ¿por qué no tendrían que desaparecer de mi entorno?
Eso si, Ana, siempre estarás con ellos cuando se decidan a volver, porque Dios dijo que siempre debes poner la otra mejilla.
Ana, hoy te encuentras cansada, te sientes poca “cosa”, no te sientes importante para aquellos, aunque en alguna ocasión levantaste sus ánimos, les hiciste seguir adelante, les diste palabras de apoyo. Bien sabes que las palabras, a veces, se las lleva el viento, pero los hechos tampoco te demostraban demasiado.
¿Qué haces? A partir de ahora, te volverás egoísta, Ana. Pero tú no eres así... sería romper tus propias reglas. Esas personas hacen daño ignorando tu presencia.
Total, los amigos van y vienen ¿no?
No, querida Ana, los amigos jamás van y vienen... eso significa que no son verdaderos amigos. Sólo son personas que se acercaron cuando te necesitaban para algo concreto. Aún así prestaste ayuda, aún así, comprendiste cuando se fueron la primera, la segunda y la tercera vez... y volvieron solo cuando no encontraban su camino, cuando sus vidas estaban entrecruzadas... esos amigos no convienen, mi pequeña Ana.
No puedes evitar las lágrimas, la tristeza invade la grandeza de tu corazón de niña. Ellos sin más te dijeron adiós, no entiendes. Y entonces aparece una luz cegadora que te hace comprender... ahora sabes porqué quisieron tenerte cerca, querían conquistarte, pero tú no te dejaste impresionar por nadie, así es que dejaron de prestarte atención.
No pasa nada, Ana, una persona resurge de sus cenizas como el ave Fénix. No tienes nada más que demostrarles.
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