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Abuelo

Ayer estuve de boda, hay una frase que dice: "No te sientes nunca en una fiesta, siempre puede sentarse a tu lado alguien que no te guste".

En fin, me senté en un bar cercano a la iglesia, dispuestos todos, por el calor, a tomarnos algo fresquito... Me senté en una mesa sola con mi refresco al lado de unos señores que veían la televisión sin ánimo.

Entonces, cuando todo el mundo hablaba con todo el mundo, ya se sabe como son las bodas, el señor me dijo:

-Señorita, ¿se casa alguien?

No había reparado en él, pero él sí en mí.

-Sí, señor –Dije. Y sonreí.

La sonrisa debe ser que le agradó, porque continuó:

-Yo no sé porqué la gente de hoy en día se casa, si a los dos años se separan, ¿Verdad joven?" -Y comenzó a reír.

-La verdad es que tiene usted toda la razón. De echo estoy pensando en quedarme aquí hablando, mientras dura la ceremonia.

-Pues quédese, yo a su edad tampoco era muy católico ¿Sabe?

-No me llame de Usted, me hace más mayor.

-Bueno, entonces tampoco tu.

Comenzamos una conversación de lo más amena, sus ojos hasta entonces aburridos, ahora eran agradables y me pareció que fue un joven risueño y guapo.

-¿Qué edad tiene?

-87 años.

-Vaaaya, que joven se mantiene.

-No, hija, uno ya cuenta los días como si fuese el último.

-Yo también los cuento, y no paso de los treinta.

-Tengo varios hijos, un varón y dos hembras, le voy a enseñar a mis nietos.

Entonces el viejito sacó su cartera envuelta en goma elástica y me enseñó a sus hijos, nietos, nuera, yerno...

-Esta es alemana, y se casó con un alemán, quisimos traerla con los otros dos, pero se enamoró y se negó.

-¿Su hija alemana? ¿Su mujer también lo es?

-Noooo oiga, mi mujer muy española, y bien guapa que era de moza, lo único que ya sabes... ¿recuerdas aquella canción que tanto cantábamos los que nos marchábamos de la tierra?...ba, claro que no, ni siquiera habías nacido...

-¿Se refiere a la de Juanito Valderrama, la del emigrante?

-Síiiii…

Sus ojos se le llenaron de melancolía, ternura, pena.... pero aún así, sus labios sonrieron.

-La conozco gracias a mi abuelo.

-Es bueno que la familia conozca sus raíces.

-Claro que sí. Sus nietos son guapísimos.

-Gracias, tú también eres una moza muy guapa, y vas muy elegante, recuerdo a mi señora... ¡¡¡Qué tiempos, oye!!! Lo que daría por retroceder un poquito atrás, solo para verla un momento de joven.

-No se preocupe, eso quedará en su memoria siempre, ¿o no?

-Si.

En esto se oyen unas voces:

-Vanesssaaaaaa, corre que empieza.

-Bueno, mmmmm me marcho, ha sido un placer hablar con usted y conocer a su familia.

-El gusto ha sido mío.

Sonreímos, y le di un beso en la mejilla.

-Gracias hija.

Salí corriendo y noté como se me nublaban los ojos de lágrimas. Me recordó a mi abuelo. Me acordé de lo solas que pueden sentirse las personas a pesar de estar rodeadas de gente. El señor tenía ganas de charlar, de enseñar sus fotos, que tan bien guardadas lleva en la cartera con su goma elástica, para que no se puedan perder...

Me enterneció. Me gustó la conversación.

Por ello, se lo dedico hoy a él, aunque no me esté leyendo, ni sepa los sentimientos tan agradables que en mí despertó.

Esto lo llevo dentro de mí. Experiencia bonita, donde las haya.