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Portada del libro "No podeis hacerme daño" de la editorial Anaya

 
"Sí, eran sus cosas.
Los Bucardos le habían amenazado con tirar tots sus trastos por el patio y habían cumplido la amenaza."

Estas son las palabras con las que empieza esta novela de Luchy que trata de uno de los temas clave de la actualidad, el acoso escolar.

Picio, nuestro protagonista, es acosado por los Bucardos, una banda de bravucones sin escrúpulos que no dudarán en hacerle la vida imposible. Aunque el chico, conocerá el mundo de la fantasía y a partir de ese momento, las cosas serán distintas.

El "Diari de Tarragona" de 22 de Abril de 2009, de la mano de uno de sus grandes periodistas, Antoni Coll, nos cuenta:

"Si alguien dudaba de la capacidad de la escritora tarraconense Luchy Núñez de innovar en el campo de la novela, ahí está su última entrega No podeis hacerme daño (Anaya), una novela de amor en la que la amistad surge entre diversos habitantes del planeta, por ejemplo entre un niño y un delfín, y un niño y una rata.

Curiosamente, la mayor dificultat la encuentra Picio entre sus compañeros de clase. El problema del acoso escolar, a cargo de la pandilla de los Bucardos, sirve a la autora para entrar en el mundo de las relaciones humanas desde temprana edad y de la búsqueda de soluciones para no ser herido por los demás.

Al fin hay un hallazgo clave en la vida del protagonista. Sabrá como fortalecerse y hacerse inmune a las pesadas bromas de sus compañeros por tener un defecto que le acompañará toda su vida. La clave está en la línea de que lo que nos hiere no es tanto lo que nos sucede, si no nuestra actitud ante lo que nos sucede.

No hace falta ponderar el magistral estilo literario, tantas veces reconocido de Luchy Núñez para asegurar que el lector disfrutará de esta novela mitad fábula, mitad denuncia social, en lo que lo imposible ocurre con facilidad, mientras lo posible debe lograrse con esfuerzo".

Algunos de los momentos más interesantes de la novela, pueden ser los siguientes:

"Durante este curso había adoptado ya unas cuantas estrategias, pero se le iban desgastando, como las mangas de los jerseis".

"-Pues yo pienso que si las cosas se pueden ver de distintas maneras, es porqué podemos elegir la manera de verlas. La que más nos convenga. Y si podemos elegir, será que no estamos obligados a verlas como las ve todo el mundo".

"-No sueñes con escapar a un nuevo mundo. Más vale que te quedes donde estás y hagas un nuevo yo de tu vieja persona".

"-Sobrevivir siempre es menos que vivir.
-Por supuesto, pero cuando no hay más remedio, sobrevivir significa adaptarse".

"-Ellos te ofrecen rabia y desprecio. Si tú te sientes humillado o furioso, estás aceptando su regalo".

"-Ataca quien necesita sentirse superior, pero ha de estar seguro de que el atacado se siente inferior".

 

Agradecimientos

Luchy Núñez, al igual que muchos otros escritores, es dada a los agradecimientos. En el caso de "No podeis hacerme daño", agradece a sus hijas los consejos sobre distintos aspectos. A Patricia su opinión sobre el montaje y correcciones sobre la claridad y sencillez del texto. A Beatriz, todos los interrogantes, que no son pocos y que ayudó a tener una visión menos antropomórfica del animal. A Constanza, la noche que telefoneó desde Canarias para contarle que acababa de hacer una inmersión nocturna y para contarle las emociones que había sentido en la inmensidad del océano.

También agradece a Silvia Navarri que le mostrara tan gráficamente los pentimenti de Lucien Freud en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid. Y a Francesc Magarolas, el paisaje; el olor a boj templado, la cola de caballo de Ordesa, las tres sorores, los troncos de los pinos calcinados por el rayo, el pueblo encajonado de montañas y el pino gigante.

Marguerite Yourcenar, con su relato "Cómo se salvó Wang-Fô", inspiró la novela de Luchy.