La obra más extensa y la más carismática de Sebastià Juan Arbó, es la escrita en prosa. Sus novelas, entre ellas, algunas obras maestras de nuestra literatura, sus relatos, sus memorias, sus biografías, y también sus obras de teatro, forman un amplio abanico que nos habla de una manera muy especial, de su autor.

Se han dicho muchas cosas de las obras de Arbó, el mismo ha dicho muchas cosas de sus obras, lo que sí está claro, es que a través de una visión agria del mundo, al menos del mundo que él conocía, nos muestra el ambiente rural de las tierras del Ebro, y en este escenario, encontramos buena parte de los recuerdos de su infancia.

 
Tierras del Ebro.
 

El hábitat de sus obras, se desenvuelve básicamente alrededor de la ribera del Ebro, y el personaje típico de sus novelas, acostumbra a ser un ser atormentado que no se ha integrado en el medio. El conjunto de la obra de Arbó, presenta un mundo impregnado de un fatalismo trágico, heredado de la lectura de los trágicos griegos, y configurado por historias oídas a una vecina o a otras personas, durante la infancia y la adolescencia. Una de las obras que se basa precisamente en hechos verídicos que el autor escuchó narrar en Amposta, fue "Tino Costa", la historia de un hombre extraño, incomprendido, de un hombre que en el fondo tenía buen corazón, pero que nadie se lo supo valorar, y que finalmente acabó sus días de una manera muy dramática. En una parte de esta obra, el escritor se aparta de las tierras rurales del Ebro, para describir como un auténtico infierno, las peripecias de su protagonista en los barrios bajos de Barcelona.

Sebastià Juan Arbó, era un hombre que no acababa de estar satisfecho con su trabajo, de manera que muchas de sus obras, una vez las acababa, las retocaba y las volvía a retocar antes de darlas por acabadas definitivamente. Así por ejemplo, la novela "Notes d'un estudiant que va morir boig", la rehizo, y la publicó dos años más tarde con el nombre de "Hores en blanc", dándola ya como definitiva, pero veinte años más tarde, la vuelve a corregir, y más tarde la edita con el nombre de "L'hora negra".

Hablando de esta obra, nació una vez que Arbó fue a visitar un preso, y el carcelero, que era pariente lejano de su mujer, y sabía las aficiones del escritor, le dio unas hojas que había encontrado en una celda; Juan Arbó las estudió, las ordenó, y se informó documentándose sobre la vida de aquel hombre que las había escrito, y de esta manera, cuando pudo recopilar la información necesaria, dio forma a aquellas hojas sueltas y desordenadas que le habían dado.

"Tino Costa", que ya estaba escrita en el año 1939, y no se publicó hasta el año 1947, también fue retocada, y el autor quitó un buen número de repeticiones, entre otras cosas.

Por lo que he podido leer, una buena parte de la crítica, y esto coincide con mi propio criterio, considera "Tino Costa" como la obra maestra del autor, aunque parece que el propio Sebastià no lo creía del todo así. En una carta del señor Arbó, al editor Joan Sales, en Septiembre de 1967 refiriéndose a la obra "L'espera", el autor dice:

Jo abrigo la sospita i quasi la certesa que en efecte aquesta és la meva obra més reeixida i per tant la millor.

(Yo sospecho y casi tengo la certeza que en efecto ésta es mi obra más leída y por tanto la mejor. )

Es posible que el autor tenga buena parte de razón en pensar de esta manera, ya que en esta obra, se nota la madurez de su creador, y el estilo de la narración, es más pausado, con menos nervio. En esta misma carta se puede leer un párrafo que nos muestra hasta qué punto preocupaba a Juan Arbó, el hecho de que sus obras quedasen bien elaboradas:

Vet aquí que cada vegada, en rellegir una nova versió de "L'espera", em semblava indispensable retocar-la i refer-la de cap a cap. I passaven els anys, i quan venies a demanar-me-la, jo havia d'abaixar el front.

(Cada vez, cuando releo una nueva versión de "L'espera", me parece indispensable retocarla y rehacerla de la cabeza a los pies. y pasaban los años, y cuando venías a pedírmela, yo había de bajar la frente.)

Podríamos hablar de cada una de las obras del autor, porqué en todas encontraríamos detalles importantes para comentar, pero nos limitaremos a hablar brevemente de una de las obras más conocidas, y posiblemente la más leída: "Terres de l'Ebre".

 
Cazador en el ámbito rural del Ebro.
 

"Terres de l'Ebre" (tierras del Ebro), a pesar de que fue la segunda novela que el autor publicó, en realidad fue la primera que acabó de escribir, ya que hacia el año veinte, ya estaba lista. Hay un narrador que dirige el relato, y el estilo es descriptivo en cuanto al paisaje, con la lentitud del ritmo narrativo que esto supone. Se trata de una novela que quiere pasar a través de tres generaciones de agricultores del Delta. La obra se basa en la gran riqueza a nivel descriptivo en cuanto al paisaje, y la pobreza en que están sumergidos los personajes que la habitan. Unos personajes creados en la dureza, casi en la crueldad de una naturaleza que luchan para dominar. Tarde o temprano acaba surgiendo en la vida de estos hombres, su drama, su hundimiento.

 
Un campesino con su azada.
 

Carme Arnau, precisamente en el prólogo de la obra "Terres de l'Ebre" que el año 1980 editó Ediciones 62, comentaba que existe la presencia de una fatalidad inexorable que parece mandar a los personajes directamente a su perdición, mientras que la crueldad presidirá las relaciones humanas, una crueldad que desembocará frecuentemente, en hechos trágicos.

En la introducción a "L'Obra Catalana Completa" de 1992, hay una serie de párrafos que cumplimentan de una manera muy concreta, el significado del conjunto de la obra de Arbó:

  • Con Arbó nos encontramos delante de uno de los casos habituales en la literatura contemporánea de la novela concebida como muy personal.
  • Arbó transforma la novela en una metáfora de la vida, en un ámbito donde puede realizar auténticamente sus inquietudes; el hecho de escribir se transforma así en el objeto de su vida y se inviste de una significación prácticamente sacerdotal. Poco a poco la literatura va revelándose como la dimensión preferida del autor, una dimensión capaz de dar sentido a una vida atravesada por algunas de las calamidades del siglo.
  • La aventura literaria de Arbó constituye un insospechado retrato moral del hombre contemporáneo, del cual nos muestra la cara oscura - la ausencia de sentido, la violencia, la deshumanización - y construye un ámbito simbólico, el de la escritura, que funciona en un doble plano: por un lado refleja esta realidad a través de un estilo magmático, que consigue penetrar en los pliegos del alma de los personajes; por otro lado, se propone como metáfora de una dimensión trascendental capaz de dotar de sentido la existencia humana.

Finalmente, unas palabras del propio escritor, que nos demuestran que el paso del tiempo realmente influyó en su obra, y que una parte la podríamos clasificar como las "Obres de la joventut", y la otra parte, las podríamos clasificar como las "Obres de la maduresa":

Ha pasado el tiempo; se han producido cambios, en la nación, y en los hombres, y también en algo he experimentado los efectos de los cambios y del paso del tiempo.