A finales del siglo XIX, España pierde sus colonias en Cuba, y esto supone un duro golpe para la economía catalana. En el terreno político, afectó sobre todo a los partidos tradicionales que habían dado soporte al gobierno, y por otra parte dio un cierto prestigio a los catalanistas, que habían propuesto la autonomía de Cuba. Al iniciarse el siglo XX, el año 1901, diversos grupos catalanistas, formaron un nuevo partido, la Liga Regionalista que obtuvo una amplia victoria electoral. Había un renacimiento cultural, artístico y literario importante. Cataluña salía de una etapa de crisis. El catalanismo se convierte en una primera vertebración unitaria, y la Liga promueve el año 1906 una coalición catalanista con el nombre de Solidaridad Catalana. Este movimiento surgió como una protesta por una represión militar contra órganos de la prensa catalana, y por oponerse a una propuesta de ley del gobierno central, que era antiautonomista. El año 1907, las elecciones a las Cortes, dan una gran victoria a los candidatos de Solidaridad Catalana.

Dentro de Solidaridad Catalana, destacan Enric Prat de la Riba, abogado de origen rural, y Francesc Cambó. Prat de la Riba, crea la Mancomunidad de Cataluña en el año 1914, que representa el reconocimiento de la unidad territorial de Cataluña. Era integrada por una asamblea a la que pertenecían los noventa y seis diputados de Cataluña en las Cortes españolas, y por el Consejo formado por ocho consejeros y el Presidente Prat de la Riba. La Mancomunidad impulsó el Instituto de Estudios Catalanes, un invento de Prat de la Riba, que se convirtió en la máxima autoridad académica del país, y sobre todo dió cobijo al enorme trabajo del filólogo Pompeu Fabra para modernizar la gramática catalana. También se creó la Biblioteca de Cataluña, y la Escuela de Bibliotecarias. Al morir Prat de la Riba el año 1917 fue presidida por Josep Puig i Cadafalch.

   
Enric Prat de la Riba.
Josep Puig i Cadafalch.
   

En la primera década del siglo XX, la industria catalana iba progresando. La industria textil, gracias a las medidas proteccionistas, colapsaba el mercado español, y la producción en masa de electricidad, sustituía las viejas fuentes de energía. Nacían la siderurgia y las químicas, pero este progreso no suponía ninguna mejora en las condiciones de vida de los obreros. El año 1910 los principales centros anarquistas se fusionaron en la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) hasta el final de la guerra civil que se desencadenaría en el año 1936.

Las continuadas revueltas obreras, y la caída del régimen por la derrota militar en Marruecos, hicieron que el año 1923 el general Primo de Rivera diese un golpe de estado para poder restablecer el orden. El Rey aceptó la sugerencia y los partidos moderados, entre ellos la Liga, enmudecieron. Primo de Rivera, el año 1925 disolvió la Mancomunidad, y poco después prohibió el uso público del catalán.

La caída de la dictadura de Primo de Rivera el año 1929, arrastró la monarquía, y las elecciones del año 1931 dieron el triunfo a las fuerzas republicanas, y en el Pacto de San Sebastián se aprobó que Cataluña expresaría su voluntad en un Estatuto de autonomía sometido a la aprobación de las Cortes y delimitado entre el poder central y el Gobierno autónomo de Cataluña.

Los resultados de las elecciones del 12 de Abril de 1931, dan una fuerte victoria a "Esquerra Republicana de Catalunya" (ERC) y se nombra presidente de la Generalitat de Catalunya a Francesc Macià, y proclama la República catalana. Poco después, la segunda República española era proclamada en Madrid. Así se iniciaba un nuevo capítulo histórico, aunque con graves dificultades.

El 9 de Septiembre de 1932, las Cortes aprueban el Estatuto de Autonomía, y poco después se hacen elecciones al Parlamento de Cataluña, con Luís Companys como primer Presidente de la cámara legislativa. En diciembre de 1933 moría el presidente Macià, y era elegido como sucesor Luís Companys.

   
Francesc Macià.
Luís Companys.
   

Bajo el mandato del presidente Companys, fue cuando el Parlamento de Cataluña conoció la etapa más dinámica a nivel legislativo. Se aprueban numerosas leyes y disposiciones en materia de economía, justicia, trabajo, cooperativas, agricultura, enseñanza, cultura, sanidad, etc.

En Octubre de 1934, considerando en peligro la estabilidad de la República y la autonomía de Cataluña, el presidente Companys se enfrenta duramente con el Gobierno central, y proclama el llamado "Estat Català". El movimiento fue abolido por el ejército. El Estatuto de autonomía fue suspendido, y los miembros del Gobierno catalán fueron presos. En Febrero de 1936, el Gobierno de Cataluña reemprendió sus funciones.

El 18 de Julio de 1936, tuvo lugar el alzamiento del general Franco contra la República. Era el golpe de estado y el inicio de la guerra civil española.

A principios de la guerra, en las tierras del Ebro, se vivió una etapa turbia, producto de un cierto confusionismo que en ocasiones acababa en tragedia. También jugó una importante acción la persistente línea de fuego establecida en las dos orillas del río Ebro, provocando el exilio y recibiendo fuertes golpes.

 
Milicianos republicanos controlando las vías de acceso a Amposta.
 

Durante el primer periodo de la guerra civil, el Gobierno de la Generalitat asumió plenos poderes para afrontar la situación, y esto hizo posible tomar las decisiones que imponía la defensa de las instituciones de Cataluña. Hacia finales del año 1937 el Gobierno de Madrid recupera poderes sobre Cataluña que había cedido con el Estatuto de autonomía de 1932. En Cataluña, las luchas internas de carácter sociopolítico repercutían negativamente en la autonomía política del país.

Aún no había acabado la guerra, cuando el general Franco vuelve a abolir la Generalitat el año 1938. Esta abolición, condujo en el año 1939, al Gobierno catalán y a los miembros del Parlamento y a miles de ciudadanos al exilio. El Presidente de Cataluña Luís Companys, fue detenido en Francia, y fue juzgado en el castillo de Montjuíc de Barcelona. Fué ejecutado el 15 de Octubre del año 1940.

Josep Irla asumió como interino, la Presidencia de la Generalitat en el exilio.

La derrota militar de la República, el año 1939, significó el fracaso de todo un siglo de progresismo, liberalismo, obrerismo y catalanismo, y pasan a tener poder los militares, obispos, terratenientes, empresarios y jóvenes fascistas. Muchos intelectuales y gente de letras, también tuvieron que abandonar el país. Empezaba la dictadura del general Francisco Franco, que duraría casi cuarenta años, desde el final de la guerra civil, hasta la muerte del dictador. La base del régimen franquista era la exaltación de los valores patrióticos de España y la persecución de cualquier tendencia autonómica. El catalán, fuera del uso privado y familiar, casi desapareció. A finales de los años cuarenta, Franco permitió que se pudiera volver a imprimir en catalán, pero de una manera controlada y muy limitada.

En el año 1954 fue elegido Presidente de la Generalitat en el exilio Josep Tarradellas, que volvería a Cataluña como Presidente después de la muerte del general Franco, con la célebre frase que pronunció al bajar del avión: "ja sóc aquí".

 
Josep Tarradellas en el exilio.